Odiosos, babosos, ya no queremos osos.
H. J. S.
Carmen: cruza maldita entre cachiporra y lestrigón. Usa una gorra con visera para no convertir en piedra con sus ponzoñosos ojos a los súbditos de la línea 3 de la packhouse; no quiere petrificarlos para poder cagarlos a pedo porque están haciendo pésimamente su trabajo (o no, pero da igual). Sacó muchas ideas acerca de maltrato y tortura psicológica de los Dementores, seres potterianos que absorben la alegría y eventualmente el alma. A Carmen la Supervisora, eso le sale muy bien, graci'a'Dió. Es estricta, robusta, soberbia, está en pareja con una especie de Neandearthal moreno al que trata como un esclavo. Seguramente en el jardín de infantes no le enseñaron las palabras mágicas (hola, chau, por favor, perdón y gracias), pobrecita. La vamos a extrañar un montón, seguramente, eh.
Vincent: un Simio con todas las letras, con perdón para los simios. A sus ¿cuarenta y algo? años, sigue pensando como un niño imbécil, intenta actuar como el "macho alfa", un concepto que le deben haber comentado durante su probable estadía en la prisión. Igual, no lo entiende. Intenta ocultar las canas bajo su despreciable gorra, gruñe, grita como un nabo, usa remeras sin mangas, levanta más peso del necesario para caretear su fuerza, mueve los deditos mientras recita una ininteligible letanía que intenta ser un repetido "grower change, pick up your donors", pero no se entiende un carajo. Se cree que se palea (merca, papusa, frula, como se prefiera), y tiene una capacidad sobrenatural para acechar desde cualquier ángulo y re cagar a pedo a cualquiera que esté en actitud de infringir alguna regla. Sorete, bruto, hace chistes tontos y se los auto-festeja exageradamente, riendo en forma forzada. Tiene actitudes que intentan ser de "galán" con toda mujer que considera atractiva, pero en realidad se ve como un orangután sacudiendo la pelvis contra un póster de Lita de Lázari en pose provocativa (en camisón y enaguas). Pobre infeliz.
Elipsis.
Caminando por la ancha acera sin tendido eléctrico, contemplando las colinas detrás del irregularmente copado barrio residencial, pienso en cómo cambió mi opinión acerca de Lanata, de ser un groso pasó a ser un fumador obeso que se copia a sí mismo y "se la cree" demasiaaaado.
También recuerdo que hace un par de días nos sentíamos pequeños rebelde-burgueses, que a raíz de una especie de gruñido cavernícola excepcionalmente violento de este forro supervisor (Vincent, de ahora en más, "V"), comenzamos a organizar una pequeña protesta, un amague chistosísimo de rebelión contra "los que nos oprimen", encarnados todos ellos en la figura despreciable y patética de V, el Primitivo.
Durante el turno empezamos a agitar a todos, así en voz baja, a que todos íbamos a caer en la oficina a presentar quejas contra el energúmeno de V, ¡así lo hacían cagar fuego (echar)! Bueno, las horas pasaban, y las principales damnificadas por el episodio del día anterior (el "¡grwaaawww!" de V), jerárquicamente superiores a nosotros, nos actualizaban sobre el curso del pobre simulacro de motín. Todo terminó ese día como empezó, más el chisme dudoso de que V estaba bajo investigación, que a la próxima cagada que se mandara lo rajaban para siempre de la packhouse, etc.
Bah. Al final todo el proceso terminó como las Barbies casi-decapitadas que habitan el piso de la ducha en la casa donde vivo... el movimiento acéfalo se anestesió ante la incertidumbre, mientras la lluvia de la bañera saturaba los rubios cabellos plásticos.
Agurtzen, loco!
Sabios resabios de escabio sobre el astrolabio
Sobrio en la gran bacanal
río, observo y analizo
dudo de las apariencias
y contemplo bien perplejo
lo agridulce del festejo
e indeseables consecuencias
de someterse al Hechizo
Escabio: entre el Bien y el Mal
En la sangre de Mick Jagger
yace un pútrido secreto
cónyuge desparramada
en la mesa, pobre mujer
sombra de lo que fue ayer
y hoy no es más que una borracha
(alcohol, faso, líos, tiempo)
abrazada al frío váter
Postales de decadencia
vómito olor desmayo oscuro
ruido hastío grito mareo
confusión inglespañol cumbia
gente apiñada negra rubia
el karaoke, agrio solfeo
haciendo tremar los finos muros
buena falta de decencia
Empujones bien confusos
invitadas extranjeras
danza desenfrenada
beodos semiinconscientes
mareados convalecientes
bien inmersos en la Nada
sensaciones pasajeras;
Moderado sea el Abuso.