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domingo, 19 de agosto de 2012

(J)Oda lonliplanetística a Nelson City


Más valen cien sueños en el aire que uno ya alcanzado.
Proverbio chancletudo

El otro día me levanté presintiendo que una pareja de gorriones me preguntaría “¿qué onda ser un apátrida, está bueno?”. Pero no, contra todas las expectativas, eso no sucedió. Sin embargo, de alguna manera que no entiendo me hizo pensar en que este lugar podría ser el verdadero Ombligo del Mundo, el Lugar Primigenio a partir del cual el resto del Planeta surgió.



Tirado al sol una tibia tarde de julio barrí de un vistazo las montañas nevadas del fondo, el mar enmarcado entre la playa, las islitas y el puerto, el estuario flanqueando –con barcos sobre tierra firme, se creen anfibios-, las sierras cubiertas de pinos y, reinando en el medio, la ciudad. Sobre la colina donde me encontraba estaba acorralado por un muestrario de ambientes heterogéneos, armónicos, copados, y me dejé llenar el espíritu en este mágico lugar donde ni siquiera el temerario Eolo se atreve a interrumpir soplando el aire puro en el que nos hallamos inmersos.



La Catedral de estilo gótico, que comenzó a construirse en 1925 y se concluyó en 1972, tiene un aire de misterio tan grande como su ego altura hasta la cruz. Preside una sierra donde según la historia oficial estaba emplazado un fuerte defensivo maorí. Pero cuando uno se encuentra en soledad dentro del magno edificio comprende que eso tiene un aura más mística que el de un atalaya militar. Creedme, ahí había un cementerio, o algún sitio de mística semejante, como un observatorio astronómico, un altar, o una whiskería.



Por tener 50000 habitantes posee un casco urbano enorme; todo es innecesariamente amplio, como la superficie destinada a estacionamiento, los comercios, las viviendas, los espacios verdes (cubiertos de pasto, NO de moco), etc. Rara vez hay terceros pisos, pero hay algunos comercios abiertos los domingos. One of cal, one of aren, ¿”vistessss”?



La ciudad con más desempleo de Nueva Zelanda (he aquí una viva prueba de ello), se encuentra en un punto neurálgico para visitar los Parques Nacionales cercanos, léase Abel Tasman, Nelson Lakes, Kahurangi, entre otros. Aledaños a los suburbios industriales como Richmond y Stoke, sosos, pero supongo que relevantes para algo (si no, el Gobiernos los hubiera vaporizado, ¿no?) existen sitios de interés periurbanos, donde puede llegarse en bicicleta –si uno se levanta con complejo de Tour de France, de acuerdo- o en algún bus, de esos ignotos, que se anuncian en carteles pero uno jamás ve.



Uno de ellos es Rabbit Island. ¿Qué creéis que hay allí? Pensadlo. Tres, dos, uno…
¡No! ¡No hay conejos! Jaja, qué crédula es la gente. Quizá es un anagrama que codifica el lugar de nacimiento de la famosísima acordeonista Barbi Lasdint, reconocida por su habilidad para dar conciertos comiendo sanguchitos de mortadela al mismo tiempo.
Otro interesante sitio es Cable Bay, que no es ni una bahía ni tiene conexión ilegal para el cable -¿para qué cazzo me llevé el televisor Phillips de 14 pulgadas comprado durante el menemato?-. Honestamente no entiendo qué criterio usa esta gente para nombrar los accidentes geográficos. Tampoco los percances geográficos, ni los contratiempos geográficos, a decir verdad. Más allá de todo este palabrerío insensato, Cable Bay es un sitio bello y ventoso, un anfiteatro de montañas, playas de roca y de arena, marisma y bosque nativo al fondo. Belleza, aislamiento y gaviotines, ¿qué más se puede pedir?



Conclusión: no hay conclusión, pero si algún día andan por estas comarcas, no dejen de pasar por la ciudad omnipotente de Nelson. Se recomienda encarecidamente el hostel “The Palace Backpackers”, coronando una colina selvática a una cuadra del microcentro. Mejor, imposible.
¡Buenos caminos, gente beia!

 El hostel, detrás de la supermodelo posando. Mmmm... (¿?)

Él/Ella

Hoy se casó con el campo, y las montañas
Se casó con el mar, y el aire gustoso
Ante la tierra negrísima, húmeda, embriagadora
Del suelo voluptuoso que presta su progenie vegetal

Es un vínculo sin compromisos ni formalidades
Es, lo cual ya significa bastante.
No dura “hasta que la muerte…”
Esto empezó antes
Y no concluirá con el fin de lo material
La Muerte está muy por debajo de los cónyuges
Vuela en un enjambre de moscas ficticias
Hacia el centro de lo Dulce
Avanza de incógnito en el vehículo viviente
Toda la larga noche, y recuerda cosas
Pasa de la risa exacerbada al ensimismamiento
O a la depresión mortal, antes de volver
Al aplomo habitual, inútil pero cómodo

Es decir, se convirtió
En un personaje de Dostoievski
Oh, no.
Bueno, al menos ya volvió al papel.
Su realidad es mucho más cierta
En el papel que en el Mundo.

sábado, 4 de agosto de 2012

Haka, gambling y otras cosas que aprendí en NZ


If you want to tell people the truth, make them laugh. Otherwise, they’ll kill you.
Oscar Wilde

- Los chinos. LOS chinos. Todo en su forma de ver las cosas es distinto. No entienden nada, pobrecitos, será que no pueden abrir bien los ojos, porque desde que nacen los tienen medio pegados. Jajaja, broma. Existen incontables códigos culturales en los que diferimos, así que bastante bien lo que estamos haciendo para fomentar la integración. (¿?)

- A no hacerme el turista pudiente sin serlo. Es decir, no lo hago más.  El dinero gastado en las ciudades grandes, increíble. NZD12 en un café con un muffin. Los mejores que haya probado, a decir verdad. Los últimos que probé, hace cuatro meses atrás. Ahora que lo pienso, no sé si es tan malo.

- A aprender a hablar algo de inglés. Haber pasado un mes y medio sin frecuentar latinos fue positivo. Quizá haya hablado seis horas de español en todo ese tiempo. Igual perder la cotidianidad argenta lo hace a uno menos copado, todavía. Más callado, más asiático. Será que los chinos son mayoría en casi todos lados. Referirse a punto número 1.

- A cocinar. Antes de venir me faltaba un poco afinar mi lomo strogonoff al aceite de manteca y chili, ajaj. O las “esferas de túberculo escaldadas, maridadas con sustancia de tomate y otros adminículos vegetales”, mal llamados ñoquis con tuco. Bueno, no sé, me puedo alimentar por mí mismo, de hecho estuve acumulando grasa para pasar el invierno y desde entonces no me he enfermado.
- A tener cuidado con el auto, más aun en un país donde la mano de obra es tan cara. Sí, tranquilamente uno puede gastar NZD 600 para arreglar menudencias del auto, que nunca se notaron, para que pase la garantía de aptitud (WOF).
- A esperar. Ejercitar la paciencia. Moverse para encontrar laburo, pero mientras tanto disfrutar el ocio constructivo. Yoga, tai chi, terapia holística, todo ayuda. Creo.
- Que a veces no conviene ser demasiado receptivo a la hospitalidad, te pueden convidar unas algas asquerosas. Es preferible declinar la invitación desde antes, si se encuentran con estas algas "kina" o algo así.



- Otras cosas útiles varias, pero que no vienen al caso. (Ah, se hacía el misterioso, el gil.)
(Evidentemente no aprendí el haka ni a jugar en casinos, de hecho ni siquiera intenté lo segundo.)

En fin, cualquiera. Feliz domingo, como decía don Soldán.

Vos

Querés respirar.
Alarmar, rugir.  Colmar al Mundo de Vos.
Sobrevolar las tundras, mil playas.
Colgarte de las hiedras y rezarle al Sol.
Creerte un dragón rudo y temido,
Y asustar de mentiritas,
Aunque todos sepamos que sos incapaz de hacer daño.
Burlarte de Hollywood y las pelis que
Nos hicieron soñar cosas que no nos interesan
Cosas que nos imponen los empresarios lejanos

No querés engrosar las filas de los burócratas
Ni rendirle obediencia espiritual a ningún humano
Vas a rebelarte contra todo, y pronto.
Golpeás con fuerza la puerta al cerrarla,
Y si se rompe, que se rompa
Vas a aferrar lo que querés con ímpetu
Para que no se eleve a los Cielos,
De tan increíble que es.
Correrás sin ropa en el escenario helado de la madrugada
Hablando en lenguas, gritándolas, riendo como demente
Recordando la música de tu tierra
Que te asió, pero vos no pudiste tomarla
Y al final, verás la Luz,
Ultimísima y Primera
Y entenderás que todo era una ilusión
Pero aun así el Mundo es Lindo.