Bajo el influjo del Efecto Te Puke nos
encontramos sumergidos en una atmósfera cuasi marginal; pero con trabajo y
auto, eh, ojo.
Hemos vivido dos semanas en un bungalow en su mínima
expresión (“bungalow” como eufemismo de “casilla”, jaja), en un camping con una
centena de borders de la sociedad, conformando una suerte de asentamiento
gitano trucho, una comunidad de múltiples y mutantes tentáculos étnicos.
El Efecto Te Puke suele producir otras
manifestaciones sintomáticas: primero, ansiedad exacerbada durante la búsqueda
de empleo seguro en una empacadora de kiwis (pack house), visitando cada una
varias veces, hasta el hartazgo. A continuación, a la euforia por obtener el
tan ansiado empleo le sigue una flojera existencial (¿quién
me mandó a trabajar once horas por día en este templo de la decadencia
mercantilista, poniendo fucking frutitas en cajitas, a razón de una por
segundo?), que posiblemente se atenúe al recibir el primer pago -cuando lo
experimente les digo-.
Las digresiones metafísicas continúan al
plantearse el exilio desde el Te Puke Holiday Park, alias “el Campo de
Refugiados chic” (¿?) ¿Una cama en habitación compartida con ocho personas
arriba de un pub irlandés al mejor estilo “El Caldero chorreante”? ¿Casa con
internet y el confort de una existencia vana y pseudo burguesa, carente de la
componente social de los asentamientos colectivos? ¿Desistir de la mudanza y
permanecer en el camping del pueblo, ghetto impromptu, inmersos en el mambo
cosmopolita y la camaradería casual, pero cagándonos de frío al bañarnos y
teniendo que recorrer cien metros para mear “legalmente”?
Los escasos e imprevisibles días libres
transcurren entre búsquedas laberínticas, conversaciones variopintas, agradables excursiones de bajo presupuesto, y comidas
de corte eco-nómico-lógico, con nueces, paltas y manzanas recolectadas de
fecundos árboles cercanos sin aprovechar.
¡Fariseos del siglo XXI, podéis maldecirnos por
violar el sagrado Sabbath tomando de la Pachamama lo que ésta tan gentilmente
presta al viajero frugal!
Muy lejos estamos de la legendaria imagen de Jesús
y compañía recogiendo granos de trigo en el día santo de descanso, pero el
desprecio crítico hacia los convencionalismos infundados permanece inalterado.
No es ésta, sin embargo, una declaración estilo “guevarismo de cotillón”, es fácil
decirse rebelde en un país donde las noticias policiales relatan con escándalo
el hurto de carne desde freezers en los garajes, y donde casi cualquier
vestigio de conciencia social se adormece con unas cervezas vespertinas y la
seguridad que brinda un dinerillo en la cuenta bancaria.
Más allá de todo, no quiero dejar una impresión
incompleta; en este país las reglas se respetan. Porque funcionan. Posta.
Sono le cose che capitano a volte
Epopeya complicada
Quedarse sin batería
Por olvidar encendidas
Las lucecillas del auto
Y enterarse con espanto
Como tres horas más tarde.
A aquel capo, Dios lo guarde
Que nos salvó del mal rato
En el cielo las estrellas
En el campo las espinas
De la pródiga Argentina
Embajadores abundan
No hay forma que se confundan
En bucólicos puebluchos
Jode pues que seamos muchos
Y a estos lares más confluyan
En cada pueblo un McDonald’s
Exceptuando al gran Maketu
Alzo la mano y “prometu”
No faltar a la verdá’
Si digo que en realidá’
Al consumismo absoluto
Acá se rinde gran tributo
Pierden pues la identidá'
Lisa y sin preocupaciones
Esta vida cotidiana
Con sólo comida y nafta
Somos gente afortunada
Encima acá no pasa nada
Si dejás la puerta abierta
La gente siempre respeta
Es la tierra ‘e la confianza
Errática magín la mía
ResponderEliminarque no da para cuarteta
proa a la vida Nico,
con mochila o con maleta
qué grato, cuánta alegría!
nos gratifica tu gozo
que florece en tu prosa
y se encumbra en tu poesía
Buenaaa chabóoooooon :D Gracias viejo, ¡os quiero mucho!
EliminarPD: Joa, qué pedazo de gil, jajajajja. Nah, muy gracioso. Se agradece la buena onda. Buenazas Pascuas, yo acá me comí del laburo dos huevos Cadbury, uno con crema y otro con dulce de leche... increíbles (L) Eaaaaaaaa. Agurrrr!!
Pagano el paral
ResponderEliminarRobusto el torrado,
Zánganos, soldados!
Que cinco versos
chotos he logrado iajaaa!
Nos das ánimo para escribir poesía viste? Jajajaja
Qué decir... aguante la casa pseudo burguesa!
Alta plaga somos los argentinos no? jajaj
Nico todavia no me salio ninguna poesía.. así que te sigo leyendo a ver que pasa jajaja
ResponderEliminarMuy lindos relatos.
Besos!
Leti