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jueves, 13 de diciembre de 2012

Atravesando la Isla Sur, me pasó que...


Miro hacia atrás y veo innumerables caminos, algunos recorridos y muchos otros que pude haber tomado pero descarté.
Miro hacia adelante y no veo nada, la arena de una playa sorprendentemente parecida a la Bristol me lacera los ojos, ¡viento de mierda!

Estoy en Christchurch, una ciudad que todavía sigue bastante hecha polvo después de un par de terremotos, Divinas sacudidas a una ciudad alejándose del Camino. Igual esta gente no aprende más, el Casino sigue siendo el principal polo de entretenimiento. Así les va a ir, paganos de miérrrcoles. (¿?)
En este lapsus sin actividad nueva en el blog hice muchas cosas. Generalmente sin importancia, obvio. Pero sucedió alguna que otra cosa relevante para mí.

Por ejemplo, renuncié al empleo de abridor de mejillones. Lo que en el momento estaba resultando bastante insoportable, ahora, tres semanas después y estando desempleado, se revela como muy bueno. Como todo; todo tiempo pasado fue mejor.
Partí con la genial piba malaya que sería mi novia, y uno de mis mejores amigos multiculturales, un chino con el que compartí laburo y vivienda por dos meses. Ambos chinos de etnia, pero tan distintos entre sí como Nietzsche y Belén Francese.
(Para no bardear mejor no entrar en detalles, pero diré que ella es jodona, laburadora, sabia y sensata. Ah, y tiene pecas, y los gemelos más grandes que los míos).

Como decía, el equipo partió hacia la costa Oeste de la Isla Sur de la Tierra Media, eh, de Nueva Zelanda, digo. Luego de piruetas exploratorias arribamos al punto etremo de una ruta, en una aldea hippona llamada Karamea, parando en un hostal aún más hippie, colorido, musical, orgánico y experimental. Así, de un lugar del que poco sabíamos y nada esperábamos, obtuvimos una visita a una vueva filmada en El Señor de los Anillos, un poco de práctica en el piano y la guitarra, una fiesta despedida de un equipo de filmación japonés (con birra y cerdo asado gratis), y la posibilidad de transmitir por la radio local un par de canciones. Jugó, Karamea.



Luego de pasar por el bello sitio de Punakaiki, alias Pancake Rocks, al día siguiente, y de comprobar los rumores sobre la sombría ciudad de Greymouth (“Boca gris” en criollo; gris el cielo, grises las edificaciones, gris es el humor de la gente, e incluso su ropa interior y sus acolchados), llegamos a destino, un hotel de montaña en el cual pasaríamos los siguientes siete días trabajando unas horas por comida y alojamiento.
Un trato estupendo. Estar en el medio de un groso parque nacional, acunado por las montañas y comiendo de restaurante todos los días, a cambio de hacer unas camas, limpiar, cortar pasto, barnizar o lavar los platos. Un golazo. Help Exchange (helpx.net), para quien esté interesado en este subtipo de ganga.



Trekkings, series, joda y conversaciones con locales fueron parte de la magia. También la alegre presencia de la genia Erica, la italiana con el mejor nivel de inglés y la risa más estridente que haya conocido.
El obtener los recursos básicos para la supervivencia a cambio de sólo unas horas de esfuerzo revalida el estilo de vida primigenio, y hace que la rat race, el modelo capitalista de existencia en búsqueda de más y más posesiones parezca irrisoria.
El siguiente paso sigue constituyendo un misterio para quien escribe –un zopenco, si se me permite la expresión-. Y eso es excelente, ¡aguante los misterios, carajo, mierda!


Confesión poética de un ex represor de la última dictadura argentina

Anochece ya en el barrio
Titilan los cigarrillos
Dando un aire turbio, pillo
Noche de martes distinta
Flojas de ropa, minitas
Se muestran por esa calle
Entre corpiños, hondos valles
Así pues la escena pinta

Jamás antes lo pensaba
Mas ahora me entró gana
De tirar al aire una cana
Y yo no miento, mi amigo
Le digo que por capricho
Puse en marcha el fiel Renault
Limpio él, bañado yo
A buscar chicas, lo admito

Muy confiado y sin prejuicios
Salí a patrullar la zona
Verseándole a la patrona
Inicié la travesía
Que según habladurías
Guarda una o dos sorpresas
Con chicas mas bien traviesas
Me agarró la policía

Cómo aclarar el enredo
Con agentes de la Ley
Que ahora creen que yo soy gay
Por verme como me vieron
Al ladito del Renault
Desnudito y agachado
Con dos travas enfiestado
¡Viejo, milico, puto y pajero!

7 comentarios:

  1. No me gusto la poesía.. en si esta buena jaja, pero muy porno o nose.. :S feita jaja.
    Las aventuras como siempre envidiables.
    Y acá esperando a saber más de tus geniales vivencias querido. Besos mil!

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  2. Estas muy loco! Pero eso es buenisimo!jajaaja!!! Siga disfrutando y sumando experiencia! De todo lo bueno y malo se aprende. Besos

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  3. Muy buena onda, chabón! Felicitaciones por chin chon! jajajaja... Copadísimos los lugares. Seguí así! Besos!

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  4. Me gustó lo relatado en prosa. Con la poesía como que escoraste, al menos en cuanto a como venías ...
    Una duda grossa: la distinción entre Fiedrich Nietzsche y Belén Francese, es por el género o hay algo más que se me escapa? ...

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  5. ja ja sigue siendo imcreible cada paso de tu viaje, a lo mejor tu manera de redactar lo hace aun mas divertido, pero siento que lo estas viviendo como tal !! Un abrazo enorme con cariñoo

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  6. iNNNcreible, claro esta...

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  7. "Confesión poética de un ex represor de la última dictadura argentina",¿qué te hacéeees?¡Ya sabemos que ese poema está basado en una experiencia real tuya! (?)

    En fin,muy genial todo,aunque no quiero saber cómo conocés el color de la ropa interior de los habitantes de Greymouth u.u Dejando eso de lado,me alegra que estés bien conociendo lugares y gente copada =) Keep in touch!

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cosmonautas de lo Eterno han Hablado