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lunes, 2 de julio de 2012

Polinesia: checklist Samoa

Demasiados "Mañana" han quedado en el camino sin haber nunca existido. El momento siempre será el Ahora.
Proverbio chino (pésimamente traducido -del inglés- por quien escribe).

Lista de tareas (¿?):

Tipo grandote pidiéndote dinero en un boliche "a favor de la paz mundial" (o sea, para no usar la violencia en ese momento): Hecho.

Firmar con sangre argenta el suelo de una cancha de voley playero con poca arena y mucho fuego: Hecho.

Permanecer una semana sin internet, teléfono, código postal, teléfono, información del Mundo Exterior: Hecho.

Probar Vailima,  la cerveza industrial samoana, orgullo nacional: Hecho.

Probar la cerveza artesanal secreta de los pibes, hecha con arroz, papa y azúcar (excelente): Hecho.

Trepar una pared de roca adyacente a una cascada -con ganas y con miedo- y arrojarse de la cima hacia el agua, veinte metros (¿alguien me presta una regla o un transportador Pizzini roto para medir bien?) más abajo: Hecho.

Que un chofer de bondi detenga su vehículo y baje a sacarse una foto con el grupete: Hecho.

Que una especie de aborigen australiano (o australopitecus, no se sabe bien) ermitaño con la uña del pulgar gigantesca te cobre U$S10 por usar un camino mantenido por él (comillas comillas) para llegar a un cráter truchísimo, y que encima se crea un superhéroe plutónico (volcánico) incomprendido y se haga llamar "Da Craterman": No tiene precio, eh, digo, Hecho.

Lo único que tienen la mayoría de las viviendas en Samoa: T- echo.

Ver en el mismo día la salida y la puesta del sol, en ambos casos desde dentro del tibio mar: Hecho.

Caminar descalzo sobre plantas espinosas, asfalto caliente y espesura, con multitud de hormigas rojas sobre los pies y piernas ("sólo teman a las negras, las rojas no hacen daño" dijo acertadamente Eite, capo): Hecho.

Creer que había perdido los anteojos y 1 (un) lente de contacto, pero no habiéndolo hecho: Hecho.

Vislumbrar con horror que una familia -o pandilla- de avispas intentaba hacer del baño de hombres su nuevo hogar, ¿qué debía hacer? Echo (Raid) (a los himenópteros).

Ser tomado por turista gringo pudiente y que me cobren el viaje en taxi al triple del valor real: Hecho.

Detener un látigo en el aire antes de que azotara a un niño indefenso: Hecho. (Mentira, ojalá supiera detener látigos y salir indemne del embrollo).

Phyllum (Filo) del Reino Plantae con abundancia de representantes en dichas gloriosas islas, horizontal, siete letras: H(el)echo.

Actitud de los taxistas y otros buscavidas locales ante los Palangi (turistas, extranjeros, "blanquitos", debiluchos): siempre al (ac)echo. Hijos de mil.

Contar la comida consumida por kg/día y la distancia nadada en km/día: Hecho (bueno, un poco exagerado, por ahí, es para darle más dimensión, jaja).

Que un pibe fabrique en quince minutos una canasta capaz de transportar cien cocos usando sólo una hoja de palmera: es un choreo. Sí. Hecho.

 Eite, capo total. Haciendo la canasta.

Da Craterman (notar la uña del pulgar derecho) (Es el más morocho, eh.)



En la búsqueda

El blanco cielo está mudo
el mate amargo no canta
cuándo viene el as de espada
es lo que me yo pregunto
aguardando así consulto
al oráculo invisible
de mis fibras más sensibles:
¿habrá laburo mañana?

Tener un auto no salva
del status de linyera
y aunque cambiarlo pudiera
lo tengo bajo mi ala
y en la búsqueda está la plata
de billeteras más llenas
de gente que en su carrera
la esté levantando en pala

Existir en paz y en forma
depende de muchas cosas
-más sencillas, más costosas-
según donde uno esté
si no importa que después
uno quede así en la lona
mas portando una corona
de libertad y de fe.





miércoles, 27 de junio de 2012

La Vida, según Los que Saben: Samoa



Calcada de los más pomposos (grosos) folletos de promoción, gente. Una nación en donde nada malo puede pasar.
Bueno, quizás puede infectarse alguno de los siete raspones que uno se hizo jugando al voley en la playa de blanquísima arena o chocándose con un arrecife filoso al perderse hacienda snorkelling. No se infecta porque sí, es que uno anda en pata todo el día, como en los lugares sagrados. Las zapatillas se sacan antes de entrar al Santuario (en el aeropuerto), y vuelven a colocarse al volver al corrompido mundo exterior (al salir del País).
La herida también se infecta, como decíamos, por causa del agua turbia de una laguna donde uno compartió un rato de nado con tortugas gigantes, y se agravó al meterse debajo de una cascada selvática.
¿Crimen? ¿Frío? ¿Estrés? ¿Contaminación? ¿Horarios? ¿Hambre? ¿Ambición? ¿Mal humor? Pff. Elementos desconocidos acá.
¿Información? ¿Curiosidad? ¿Organización? ¿Libertad religiosa real? Bueno, massssomeno’, la verdad. Mucho falta para optimizar los servicios turísticos, agregarle boludeces a las atracciones para brindar más servicio y poder cobrarlas más caras, etc. Ah, y que los robustos, hospitalarios y alegres samoanos sepan algo de lo que ocurre fuera de su aldea.
(Aclaración: cuando hablamos de “alegres y hospitalarios” nos referimos a los habitantes de las zonas rurales y una pequeña  proporción de los moradores de Apia, la única ciudad propiamente dicha. Ciudad grande = gente desconfiada, caracúlica o simplemente mala.)
(Fin de la aclaración, bastante pedorra por cierto.)
Por otro lado, existen seis o siete ramas del cristianismo, representadas acá por más o menos una iglesia cada 50 habitantes (numerous subjetivos totalmente desacreditados por el Parlamento de Samoa, si lo hubiere).

El grupito de turistas sudacas en plan de vacaciones baratas se tomó un transporte colectivo local (de madera, sin vidrios, con el volante del lado incorrecto) donde todos los pasajeros, locales, saludaron sonriendo. Destacose Selesa, quien indicó dónde bajar para nadar con las tortugas, y de yapa ofreció alojamiento y comida, genia absoluta.
Los viajeros sabían que dicho bus pasaría por el camino de regreso en tres horas, pero al no tener manera (ni necesidad real, ni ganas) de medir el tiempo, la muchachada se relajó, llegó al laguito de las tortugas, se fotografió nadando con muchas de ellas, en algún punto ofendidas y tirando besitos medio agresivos, o quizás eran mordiscos... bueno, no sé. Hasta que en algún momento el conductor del bus hizo su aparición; un personaje entrañable, el tipo.. Esperó a que los pibes se secaran, tomaran más fotitos y caminaran hasta el vehículo -pertrechado con un excelente equipo de audio reproduciendo reggae y otras musiquitas locales de ese estilo-, para luego a mitad del viaje ¡comprar cocos fríos y regalárselos a los pasajeros para que se refrescaran! Un ejemplo de la magia que tiene este querido pueblo del Pacífico, lleno de gente que en algún momento de su vida fue a trabajar a EEUU, Nueva Zelanda o Australia, pero quiso luego permanecer en su país, es decir, en su Paraíso. 
Esta gente la pasa bien, es feliz, incluso FeLIz. Existencia simple, con algo de comida y el cariño de la gente querida es suficiente. ¿Trabajan bastante? Y, sí, como un 80% (?). ¿Tienen muchas posesiones? Ni loco, son pobres vistos desde el punto de vista occidental, pero tienen todo lo que quieren. Tomá, gil.

Continuará... 
(Ah, se hacía el misterioso, el zopenco.)






Rumor brujo, canto coral
turquesa del Paraíso
Pacífico nombre honrar
blanca arena, suelo divino

Pueblo amigable, risueño
recuerdos de tarde playa
la brisa que en el ensueño
eleva espíritu y alma

Encendido el Sol calienta
los físicos transpirados
la simpleza nos alienta
a entender e iluminarnos

En la risa inmensa y pura
de los nobles samoanos
comprendí la ciencia dura
de aceptarnos como hermanos.









viernes, 8 de junio de 2012

El Amor en Tiempos de Packhouse



"Inventaré un químico para que el olor a transpiración de stacker huela a bizcochuelo"
Mardita Sánchez, Segunda Princesa de la Fiesta Provincial del Guiso de Porotos de Témperley.

Cuando sea grande creo que quiero ser como Jim Carrey. No por lo copado, ni lo buen actor, ni por la fama. Únicamente por el dinero, que es lo que engloba a todo el resto de las cosas buenas de la Vida (autos, yates, mansiones, viajes de lujo en cruceros, más dinero, monedas exóticas, esposas esclavas, tráfico de animales en vías de extinción, etc.). Esas cosas que uno empieza a entender cuando tiene una perspectiva un poco más "Commonwealth" de las cosas, es increíble.

Por otra parte, hay montones de otras cosas que uno sabe que nunca podrá entender. Por qué las orejas se ponen coloradas, como si tuvieran pudor propio aparte del que uno tiene en general. Cuál fue la razón de un título de post tan ambicioso y desorientador. Cómo es que en los lugares de trabajo no se emplea el sentido común para pautar reglas que maximicen la productividad en lugar de hacer sentir esclavos a los empleados. Qué creemos que vamos a encontrar en un viaje importante que nos ayude a solucionar lo que no podíamos en el lugar de origen. Para qué estamos acá (en la Tierra, se entiende). En fin.

Algo malo entre lo malo es que a uno se le ocurra algo gracioso, casi digno de ser compartido, y olvidarlo luego, y escribir esto en tono de disculpa. Cuánta hipocresía (¿?).

Si uno encuentra un empleo repetitivo y tedioso pero cuyas largas horas significan buen dinero, ¿debe alegrarse de que finalice? Ahora bien, si el elemento clave es el intercambio cultural, ¿cómo no sentirse extraño, ante la inminencia de la desintegración de un equipo de trabajo así, tan heterogéneo como genial? La risa de la Ceci y de la teutona Julia, las gastadas de Mee Teng y Kwisia, las charlas extravagantes y copadas con los chinos Ricky y Leon, la ternura de Charlene y las malayas Phen y Hong, la complicidad de Ling Ling, las conversaciones de gestos coreanos con Kim y Lia, la salida con Mei Lei, la vagancia graciosísima de Marian y Franco, las apariciones esporádicas de Holly, Jessie y Georgia, la altura moral y humorística de la Consu y la Jesu, la excentricidad tailandesa de Sichuan, la alegría de los gemelos malayos Steven y David, los gritos de joda grosa de las Spice Girls criollas, los chistes chilenos de Gustavo y Marce, el carisma de Santi y su novia Martina, y el largo etcétera de compatriotas reee pillos. En un aparte, la grosísima onda de los colegas del coolstore y de la vida, Santi y Juani, dupla inseparable (¿cuál es cuál? jajaj), y las capas chilenas de la línea 1 y desde el principio de los Tiempos Kiwis (hace dos meses y medio), Caty, Lore y las Danis.

(¿Qué quiero decir con todo el palabrerío sentimental y barato? No tengo la menor idea. ¿Acaso alguien tiene Certeza en la vida? Ah, bueno, eso me parecía.)

Quizá si hemos aprendido algo, es que hasta un hijo de re mil como Victor, el supervisor menos copado del mundo, puede ser echado del laburo, si suficiente cantidad de gente se queja. Alta enseñanza, ¿no? El modo de ser latino, un tanto más combativo y con una ética de trabajo más “flexible” (para no decir “viveza criolla”) evidentemente no da tan buenos resultados, teniendo en cuenta que sólo a los asiáticos se les ofreció continuar trabajando en la siguiente etapa del proceso, en el re-empaque de kiwis. Allá ellos, allá todos, ¡giles (los de Seeka)! ¡Fuera la Puta Oligarquía Argentina, que extiende sus pútridos tentáculos hasta tierras tan remotas como éstas, para seguir arruinando la vida de estos humildes partidarios del Proyecto Nacional y Popular -que no nos deja comprar dólares pero por lo menos tira unos mangos pa’ los pibe’-!

Lo importante es que cada ocaso tiene el germen de un nuevo amanecer, etc., todas esas cosas que se dicen en estos momentos. Pero que se va a extrañar haber transcurrido dos meses y medio en una especie de escuela para gente “con capacidades diferentes”, en donde encima te pagan en dólares, se va a extrañar un montón. Altos recuerdos. Uh, dejo de escribir para no llenar el teclado de aciagas lágrimas (¿?) jajaj.
A gente se fala!!


La calma sienta bien (también en sillas)

Creo en la llamada
hermosa del silencio
y expectante presencio
un aleteo, alas de hadas

Llueven chispas en lo oscuro
del párpado desde adentro
más me pierdo, más me encuentro
con el riesgo me aseguro

Acaricia el sol de junio
Nuestras limpias ambiciones
E imborrables sensaciones
Del último plenilunio

Lo bueno está comenzando
No me lleno con el pan
Mas me alegra de verdad
Haber esto cosechado

Ríe ella y río yo
De cosas que no entendemos
Es grandioso que juguemos
En vísperas del adiós 

viernes, 1 de junio de 2012

Iconoclastas, ¡abstenerse! (fotos para la gilada)

Aburre el texto, non è vero? Así que salen unas fotos medio pelo pero que resumen un poco de la existencia mía en esta isla pilla de NZ.
Las casi compatriotas preferidas, LA Caty y LA Lore, ¡qué bacán compartir esas pizzas aucklandenses! :)

 Cipayo, pero la bandera está buena y es una foto chupamedias que uno DEBE tomarse.
Algo de multiculturalidad, una pequeña muestra de la Piola Realidad.

 La delicadeza de Cathedral Cove, escenario de tomas de la segunda parte de Las Crónicas de Narnia.
 Impoluto, lindo el mar de la Cathedral. ¡Todos tenemos derecho a esto, loco!
 De cuando se vivía en el campo... altos momentos bucólicos, viejooo.
 Un equipo tan invencible que da pavor... (Nota: ahí hacía 3 ºC) (bajo cero, obvio)
 Hola, Monte del Destino, un gusto.
 Uno nunca debe perder su esencia (ser un zopenco, se entiende).
 Los patrocinadores, los pequeños monstruitos que nos permiten sobrevivir financiera y nutricionalmente :)
 Navecita del corazón, te vamos a extrañar... tus rugidos siempre nos pertenecerán, queridaaaaa (L)
 Niebla, misterio y carácter en el paisaje.
 Todos los Sitios, y Ninguno, y Cualquiera. Ubicuidad.
Las colinas siempre estuvieron ahí, Firmes junto al Pueblo. Gracias por bancarnos contra el Dios Eolo, queridas.

Hasta la próxima, pedazo de Gente Hermosa y Excéntrica :D

miércoles, 16 de mayo de 2012

Muñecas decapitadas y despertar sindicalista


Odiosos, babosos, ya no queremos osos. 
                                                                            H. J. S.

Carmen: cruza maldita entre cachiporra y lestrigón. Usa una gorra con visera para no convertir en piedra con sus ponzoñosos ojos a los súbditos de la línea 3 de la packhouse; no quiere petrificarlos para poder cagarlos a pedo porque están haciendo pésimamente su trabajo (o no, pero da igual). Sacó muchas ideas acerca de maltrato y tortura psicológica de los Dementores, seres potterianos que absorben la alegría y eventualmente el alma. A Carmen la Supervisora, eso le sale muy bien, graci'a'Dió. Es estricta, robusta, soberbia, está en pareja con una especie de Neandearthal moreno al que trata como un esclavo. Seguramente en el jardín de infantes no le enseñaron las palabras mágicas (hola, chau, por favor, perdón y gracias), pobrecita. La vamos a extrañar un montón, seguramente, eh.

Vincent: un Simio con todas las letras, con perdón para los simios. A sus ¿cuarenta y algo? años, sigue pensando como un niño imbécil, intenta actuar como el "macho alfa", un concepto que le deben haber comentado durante su probable estadía en la prisión. Igual, no lo entiende. Intenta ocultar las canas bajo su despreciable gorra, gruñe, grita como un nabo, usa remeras sin mangas, levanta más peso del necesario para caretear su fuerza, mueve los deditos mientras recita una ininteligible letanía que intenta ser un repetido "grower change, pick up your donors", pero no se entiende un carajo. Se cree que se palea (merca, papusa, frula, como se prefiera), y tiene una capacidad sobrenatural para acechar desde cualquier ángulo y re cagar a pedo a cualquiera que esté en actitud de infringir alguna regla. Sorete, bruto, hace chistes tontos y se los auto-festeja exageradamente, riendo en forma forzada.  Tiene actitudes que intentan ser de "galán" con toda mujer que considera atractiva, pero en realidad se ve como un orangután sacudiendo la pelvis contra un póster de Lita de Lázari en pose provocativa (en camisón y enaguas). Pobre infeliz.

Elipsis.

Caminando por la ancha acera sin tendido eléctrico, contemplando las colinas detrás del irregularmente copado barrio residencial, pienso en cómo cambió mi opinión acerca de Lanata, de ser un groso pasó a ser un fumador obeso que se copia a sí mismo y "se la cree" demasiaaaado.

También recuerdo que hace un par de días nos sentíamos pequeños rebelde-burgueses, que a raíz de una especie de gruñido cavernícola excepcionalmente violento de este forro supervisor (Vincent, de ahora en más,  "V"), comenzamos a organizar una pequeña protesta, un amague chistosísimo de rebelión contra "los que nos oprimen", encarnados todos ellos en la figura despreciable y patética de V, el Primitivo.
Durante el turno empezamos a agitar a todos, así en voz baja, a que todos íbamos a caer en la oficina a presentar quejas contra el energúmeno de V, ¡así lo hacían cagar fuego (echar)! Bueno, las horas pasaban, y las principales damnificadas por el episodio del día anterior (el "¡grwaaawww!" de V), jerárquicamente superiores a nosotros, nos actualizaban sobre el curso del pobre simulacro de motín. Todo terminó ese día como empezó, más el chisme dudoso de que V estaba bajo investigación, que a la próxima cagada que se mandara lo rajaban para siempre de la packhouse, etc. 
Bah. Al final todo el proceso terminó como las Barbies casi-decapitadas que habitan el piso de la ducha en la casa donde vivo... el movimiento acéfalo se anestesió ante la incertidumbre, mientras la lluvia de la bañera saturaba los rubios cabellos plásticos.
Agurtzen, loco!

Sabios resabios de escabio sobre el astrolabio

Sobrio en la gran bacanal
río, observo y analizo
dudo de las apariencias
y contemplo bien perplejo
lo agridulce del festejo
e indeseables consecuencias
de someterse al Hechizo
Escabio: entre el Bien y el Mal

En la sangre de Mick Jagger
yace un pútrido secreto
cónyuge desparramada
en la mesa, pobre mujer
sombra de lo que fue ayer
y hoy no es más que una borracha
(alcohol, faso, líos, tiempo)
abrazada al frío váter

Postales de decadencia
vómito olor desmayo oscuro
ruido hastío grito mareo
confusión inglespañol cumbia
gente apiñada negra rubia
el karaoke, agrio solfeo
haciendo tremar los finos muros 
buena falta de decencia

Empujones bien confusos
invitadas extranjeras
danza desenfrenada
beodos semiinconscientes
mareados convalecientes
bien inmersos en la Nada
sensaciones pasajeras;
Moderado sea el Abuso.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Onda argentokiwi y quilombo en la packhouse

Voy a vestirme de Río Aborigen, voy a caminar el Tiempo y fundirme en el Agua.
Sancamaleón


"¡Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Uahhhhaeee sshdioeshdskad! (sonidos ininteligibles/ guturales)"
Ése fue el  momento en que sonó una alta canción de Los Calzones ("Siempre yo te sigo a todas partes"), donde el Fran capo comenzó a rebotar de aquí hacia allá, gestionando la formación de una falange protectora de la emoción musical argenta, en la Fiesta Latina del Temple Bar de Tauranga.
Ese episodio -aparentemente conservado inalterado en la memoria- hace cuestionarse la validez de los recuerdos (¿quiénes éramos exactamente los que saltábamos abrazados? ¿La canción era ésa o una de Xuxa con Marilyn Manson?). Más o menos como Cami frente a la máquina de fichar en Seeka, cuyo mínimo movimiento pélvico fue exagerado y sobredimensionado hasta el hartazgo por la memoria de un -burlón- servidor (o sea yo, jaja).

Lo único permanente es el cambio, decía Tito Einstein. Lo único dudoso es lo que creemos cierto, agrego estúpida e irreflexivamente. Cavilando un poco, agrego que si no se plantea una tesis, jamás se pone a prueba y por lo tanto es irrelevante hablar de verdades o falsedades.

O más bien, la "verdadera falsedad" es eso que a veces llamamos diplomacia, que coquetea con la hipocresía, pero que pareciera imprescindible en esta sociedad teóricamente pacífica en la que estamos inmersos. Somos buenos en apariencia, no bardeamos en prácticas obvias (no robamos papel higiénico de los baños públicos, como cierto compañero de trabajo, por ejemplo). A la gente que no nos cae bien, igual la saludamos educadamente y todo. Pero capaz contamos sus hechos poco felices a sus espaldas, obtenemos una leve pero gozosa sensación de complicidad, con un dejo de picaresco morbo, y sabemos que no estamos haciendo algo bueno por la Humanidad en general, pero nos encogemos de hombros y no cambiamos ni un ápice. Es la llave de salida de la negatividad generada en la vida de estilo proletario que todos llevamos. Es preferible eso antes que hundirse en la frecuente corriente de alcoholismo, que como un río de tácito conocimiento baña los adormecidos encéfalos de muchos habitantes de esta Nueva Zelanda rural que hasta ahora hemos podido vislumbrar. Cuando estamos a punto de desdeñar la hipótesis de la pandemia etílica, vamos a un cumpleaños y en el camino nos cruzamos con 6 licorerías (una por cada mil habitantes de este pueblo, aprox.). En el cumpleaños mismo, además, mientras la Ceci preparaba un inocente Cuba Libre la beoda dueña de casa comenzó a reptar y arrastrarse en su dirección, de una manera muy similar a los movimientos de Samara, de La Llamada. La tragicómica escena le dio el toque extravagante a la noche, o al menos eso creo recordar. La memoria, ese fluido amorfo que moldea una realidad creíble pero a veces ligeramente distinta a la ocurrida, pinta una capa de alevosía a ese desafortunado episodio.


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"¡La mirada sobre la fruta! ¡No quiero escuchar tus excusas!" tronó la voz de Carmen, la agria y prepotente supervisora de la línea 3 de la packhouse de kiwis Seeka Oakside. Cami, frente a mi boca de expendio de frutos, prefirió mantener la educación y no contestarle, a pesar de que la energúmena no merecía ninguna clase de cortesía. Debido  -quizá- a algún problemita en el hogar, Carmen -mucho más insoportable que la semana previa- coartó nuestra libertad de expresión, en el medio de una constructiva y levemente acalorada discusión sociopolítica. Uno intenta conversar el Mundo, y el mismísimo "país represor" (personificado en esta maléfica señora, según la genial y ácida Dani M.) bloquea los canales de comunicación. 

Haciendo uno el trabajo mejor que la mayoría de la gente ahí, se gana una reprimenda por hablar... de alguna manera parece una alegoría sobre cómo la fuerza bruta de la Ignorancia se siente amenazada por el Conocimiento y la gente que dialoga críticamente, acerca de temas que no entendería aunque fuera en su propio idioma nativo. O capaz que a la maori le importa nada el conocimiento, pero le fue mal en el casino, empeñó una de sus ballestas preferidas (usada para cazar asiáticos en las inmediaciones de Maketu) y ahora anda caliente con el Universo.

Todo eso no quita que la mujer ésa no mereciera mínimamente una bombita molotov -mal hecha por alguno de sus subalternos- sobre la probable carcacha que posee como auto, unos chirlos en las nalgas de su esposo e hijos (si es que tiene), y un curso de manejo del enojo con Jack Nicholson, como en Locos de Ira. ¡Putaaa! Jaja. Bueno, sirve para ejercitar la tolerancia y la paciencia, nos ponemos en zen como hace el tío de Ricky, el nochi (invertir sílabas para entender el gentilicio en código) que practica tai chi. Capaz que esto sea en sí mismo catártico, o no... quién sabe. Realmente "No somos nada", pienso mirando el firmamento estrellado y calmo mientras recuerdo la elemental pero pedagógica sabiduría del Marian.

(Nota: hay un espacio en los comentarios reservado para la ingeniosa y soez blasfemia difundida por Dani M.) :)

En fin, como reflexión después de este breve mes y medio acaecido en estos pagos, doy fe de que el país funciona de manera cien veces mejor a la Patria argenta, pero el que pinta todo color de rosa predispone a unas expectativas infladas. Pintadlo de negro, como bien nos enseñaron los Rolling, que a partir de ahí la situación sólo puede hacerse más luminosa.
Sayonara!

PD: humilde homenaje a Facundo Cabral, a varios meses del abandono del envase y comienzo de la existencia definitiva. Para tener una idea de este espíritu grandioso, referirse a  http://www.yogakai.com/cabral.htm

Nación es el concepto
De unión que nos agrupa
Aunque a muchos los engrupa
Creyéndose como excusa
Que el odio a los forasteros
Hace a un patriota verdadero.

Uno que aceptó a todos y vagó
A donde le guiaron sus ganas
Del errar hizo algo digno
Hermanando tierras lejanas.

Ese alguien se fue hace un tiempo
A peregrinar al Otro Lado.
Pero con la sonrisa en los labios
Cuando las balas extranjeras
Libráronlo del envase gastado.

Sus ojos no respondían
Y el mal crecía por dentro
Mas aun a(n)sí su fuego eterno
De paz y nobleza ardía.

Un Trovador con mayúsculas
Poeta simple y valeroso
Ferviente, humilde y donoso
Dejó que lo hermoso surja.

Gran hambre de mundo tenía
De la gente, de la travesía
De regalar la Palabra
Con el donaire tan suyo
Que en tanto poema se labra
Escrito en aire, papel y yuyo.

El cosmos está en deuda
Con un rapsoda tan diestro
Inmortal aun luego de muerto
Tu Verso renace y leuda
El Pan de este mundo nuestro.

martes, 24 de abril de 2012

Uhhhh, vorágine temporal



El tiempo se sucede con un ritmo bamboleante: las jornadas laborales tienen vocación de interminables, las semanas se desarrollan plagadas de anécdotas, nuevas caras y recónditos descubrimientos... causa asombro darse cuenta de que ya es miércoles, si recién estábamos puteando el domingo; y que hace casi un mes y medio desde la llegada a territorio kiwi, habiendo hecho y aprendido más cosas que en años de vida “estable”.
Como una ex-workinholidera atestiguó recientemente en una interesante nota en el diario La Nación, el viaje es una especie de libro Elije tu Propia Aventura, en donde el protagonista (léase una persona con actitud infantil ante la vida... gran acierto) continuamente se enfrenta con opciones algo arbitrarias, de las cuales puede desistir casi indemne, y que tienen cien por ciento de probabilidades de mejorar en algo al sujeto.

¿Qué hacer al terminar la temporada fuerte del empaque de fruto kiwi? ¿Comenzar por el sendero más marcado por otros latinos (Wellington-Christchurch-Queenstown)? ¿Caretearla en un hotel en Taupo, una bodega en Blenheim, un restaurant en Mount Maunganui? ¿Regresar al Norte hacia Auckland, o más aún, a Keri Keri, desafiando la corriente migratoria obvia? Las posibilidades son tantas que el sujeto se encuentra como parado frente a una encrucijada infinita. Igual sabe que todos los caminos terminan más o menos en lo mismo, diversión, austeridad, algún leve tropezón, enseñanzas y varios contactos nuevos en el Facebook.

Como dijera Carmen (nombre en clave de la supervisora de la Packhouse), a la pequeñísima jefa filipina: “Nícolas speaks too much, that's why he can't wrap all the boxes” (Nicolás habla demasiado, por eso no llega a envolver todas las cajas) pero ahora lo dice riéndose, ya no es más la maorí sargentona de hace una semana. O sea, ya está medio maternal, aunque sí sigue siendo maorí. Pero bueno, la cuestión es que está todo bien, jaja. :) Si supiera que hace un par de años yo no hablaba ni que me pagaran. Menos que menos con desconocid@s asiátic@s, ponele, jajaa.

Cada vez me convenzo más de que el zoológico humano que es la packhouse en donde paso casi la mitad cronológica de todos mis días, viendo algo de la luz solar a través de los barrotes de la sala de recreo, brinda un abanico étnico que por sí sólo justifica residir en las afueras de un pueblo mínimo, Te Puke, alias La Colina (en maori), alias Te Embole (en argento). Encima el dinero lentamente comienza a volver la situación financiera a como estaba antes del viaje. Y eso me recuerda al asequible Sudeste Asiático... bueno, basta.

Como nota final, hoy recordé alguna postal aryentinísima, específicamente con el sudor de un stacker (apilador) que deambulaba en la misma zona que yo en el laburo. El tipo dejaba una impronta de olor a chivo con evidentes reminiscencias a pizza de muzzarella muy barata y grasosa. Juro que era eso, una patada al hígado de sólo fumarse esa baranda.

Me despido recordándoos el poder de acercamiento cultural que puede tener el juego de las “manitos calientes” o la infalible “pulseadita china”, en mi caso derrotando a una coreana poco afín al inglés y teniendo como público involuntario a gran parte de los compañeros de trabajo de la línea tres, riendo al ver que una boludez rompía la gris monotonía de la vida del proletario rural.

Xiè xiè!! (“chau”, como se suele decir allá por los pagos chinos)

Tongariro es tan Mordor, como yo Paul McCartney

La piel de la roca virgen
             negra como el alma de Menem
              y tosca cual el que escribe
marcaba una cadencia conjunta
un latido terreno
comunión entre el volcánico sustrato
y los  pasos de los paganos
que osamos fisgonear Mordor

Respiramos y nos embriagamos
del aire montañés, glacial y hermoso
que nos entumeció los dedos y los labios
            (los pies ateridos)
y a la vez, avivó la Hoguera del Espíritu

Los pies suplicaban clemencia
una tregua a tan telúrica paliza
¡cobardes! Frodo y Sam fueron deprisa
descalzos, cargando el Anillo del Mal
y más aun, sin químicos baños y eludiendo orcos

El  azufre y la hechicería colorida
de los lagos psicodélicos
extasiaron la vista
y acaso camuflaron el trecho indómito
bajada en acarreo, polvo y piedra suelta.
En los resbalones y en las teletúbicas caídas
el Monte del Destino, alias Tongariro
se cobró algo de sangre, tributo justo.

De la enormidad avasallante de los volcanes
y las impertérritas pampas en el medio
fumamos algún vapor sulfuroso
y descendimos por el páramo
a las cascadas del bosque
sin toparnos, por ventura
con bestias de antología
(que seguro están, eh)
que por esta vez perdonaron
nuestras verdes vidas.
Reverenciamos el  sortilegio mordoriense
y retornamos al hogar más cansados
y sabios
y profundos
que un día antes.

PD: Próximamente saldrá alguna foto, para ponerle un poco de onda a esta cosa medio nerd ¡aguanten los libritos llenos de dibujos, loco!