“En mi país casi
todos aprendemos a tocar el piano cuando vamos a la escuela” decía el otro día
la piba coreana clonada de Yoko Ono, mientras la descosía en el instrumento que
hay en “casa”. Ahí uno entiende que la magnitud de un glorioso pianista como
Yiruma (se pronuncia “iírumá”) no es cosa de casualidad. Es análogo al caso de
los velocistas en Jamaica, los capoeristas en Brasil, los balleneros en
Dinamarca, o los ladyboys en Tailandia. Acaso también, ¿los músicos en
Argentina?
El talento de
algunos músicos trasciende toda frontera. El propio Roy, malvinense (o Fucker,
si se dice proveniente Fuckland Islands, frecuentemente confundido con “Falklands”),
mientras casi se atragantaba con un gran trozo de pan picante reconoció que en
la Gran Malvina, los casi cien habitantes se la pasan escuchando a Carlos
Alberto García Moreno. Capo total. También reconoció que ni loco quería dejar
de pertenecer al Reino Unido, y se entiende desde su perspectiva. No se
entiende desde su acento, mil veces más cerrado que el kiwi. Hijo de mil.
Eso me hizo
recordar el sublime recital que el ícono dio este último verano en la ventosa
ciudad Feliz de Mar del Platilla. Y lo que pude referir al respecto,
reconociéndome incapaz de rendir tributo al Groso. Bueno, en fin. Ahí va.
Espero que os sea leve (¿?).
Charly fue efectivo
como símbolo más que como ser humano en tiempos actuales. Poseedor de una
presencia escénica con notable analogía a la de Fabi Cantilo (en el hipotético
caso de que ésta fuera víctuma de una mordida venenosa zombificadora, claro).
Por momentos el
hechizo se tenía de desconcierto (durante el mismo, es decir, el concierto) ,
cuando durante los abundantes y bienvenidísimos” solos guitarrísticos Charly
intentaba sublimar los ánimos batiendo palmas… como un niño tibetano con mucho
Lysoform en las venas lo haría. ¿Era real la falta de coordinación motora? ¿O
acaso una perdonable jugarreta irónica? Nunca lo sabremos a ciencia cierta. Lo
que quizá significa que podríamos saberlo usando las falsas ciencias, como la
parapsicología, el feng shui o el macramé.
Pulgares de ambas
manos y pies arriba, para la banda soporte. Una verdadera red de seguridad en
la que Charly se apoyó en todo, excepto en ser sí mismo. Con certeza ése es el
único deber de Carlis en los shows, en esta etapa de “enfermito recuperado”, y
lo hizo Muy Bien 10 Felicitado Sobresaliente Powerpuff.
Séneca dijo alguna
vez “la arena es el purgatorio de los que derraman sangre y sudor en ella”,
seguramente en latín, y haciendo alusión a los gladiadores del circo. O a los
heladeros de Playa Grande. Y el día del recital hubo sudor, perlando nuestras
plebeyas sienes conmocionadas. Y hubo, simbólicamente, sangre; se bombeó el
sagrado líquido carmesí a presiones siderales, en los benditos que asistimos al
momento histórico.
Era difícil
predecir la identidad de la última canción. El Hombre Hit del rock nacional
cuenta con decenas de composiciones a la altura, que dejasen al honorable vulgo
satisfecho, dispuesto a retirarse pacíficamente de la celebración, dando
gracias al Señor (o no).
La vida pasada y
actualidad de García son más o menos análogas a las de un Ser Humano
(promedio), vale decir: nacimiento en familia acomodada, oído absoluto innato,
una juventud y madurez plagada de música increíble e innovadora e infestada de
sustancias, senescencia pseudorespetable. La vida misma.
Como sea, habiendo
transcurrido himnos del calibre de Eiti Leda, Canción del dos por tres y
“Rajuña la’ piedras”, las cuencas oculares se me inundaron sutilmente con
Canción para mi Muerte. Demasiada intensidad.
Demasiado escrito
por hoy.
Hola, mi nombre es Carlos y soy re Capo. Ehhh... ¡alabadme!
ELLOS
Pueden intimidar a
algunos
Por la
intimintensidad en la mirada
Resplandecen en el
gozo, sí
Pero también en el
momento aciago
(su pena es casi
mejor que ciertas alegrías)
No desmienten la
importancia de la proximidad
Pero sobrellevan
sobrevuelan;
Los miles de
kilómetros
En un microsegundo
Se parecen más a
una fina
Capa de cristal semipermeable
Que no admite
sólidos
Pero que es
fácilmente vulnerada
Por el Amor
Resignifican un
duro banco de plaza
O las bobas
canciones románticas
Ellos son, existen,
se comparten
Él siente los
latidos de su pecho
(el de ella)
Y la adivina
Seguro se
sincronizan ambos
Acaso después de
ese instante eterno
No haya más nada
que comprobar
Aunque mañana todo
se desmorone
Ya degustaron la
Perfección

